Web vs App. cuál elegir y principales diferencias

Web vs App. cuál elegir y principales diferencias

¿Qué es mejor para mi negocio? ¿web vs app? Esta es una de las preguntas del millón que muchos clientes nos hacen cuando se deciden a realizar un proyecto digital. Esta pregunta nos la hacen para no tomar una decisión equivocada a la hora de decantarse por un desarrollo u otro pensando únicamente en la tecnología, pero realmente la respuesta va más allá.

Si leéis con frecuencia nuestros posts os iréis imaginando que para ponernos en situación y poder dar respuesta a esta pregunta primero debemos pensar en las necesidades de nuestro target y por tanto los requisitos que tenga el proyecto que vamos a desarrollar.

Por lo tanto, antes de hacernos esta pregunta debemos hacernos otras que nos harán pensar en ¿para qué queremos utilizar la web o app que vamos a crear? o ¿cuál es la naturaleza de nuestro proyecto y cómo va a interactuar la gente con él? Por este motivo os pongo a modo de cuestionario una serie de preguntas en las que más adelante profundizaremos con sus posibles repsuestas.

¿Cuánto presupuesto tengo para desarrollar mi web o app?

Una de las cosas que tenemos que preguntar nos es el presupuesto que tenemos. Por lo general, el desarrollo de una web implicará unos costes menores que el de una app tanto la hora de la creación como del mantenimiento. Ojo, en este momento puede que a algunos os vengan a la cabeza precios astronómicos de webs archiconocidas. Es importante dejar claro que una web puede tener un desarrollo muy complejo y con las funcionalidades que permite el HTML5 se pueden hacer auténticas virguerías a día de hoy.

Volviendo al tema y yendo a la media, lo normal es que una web salga más económica que una app. Si en vuestro caso andáis un poquito cortos de presupuesto o simplemente vais a hacer una prueba de Mínimo Producto Viable para saber si el proyecto funciona, podéis recurrir a una web que nos permita una gran cantidad de funcionalidades con un simple WordPress. Este CMS cuenta con un amplísimo catálogo de plugins (tanto gratuitos como de pago) para poder dar solución a la mayoría de los problemas que os podáis plantear. Como parte negativa ya sabéis que al no ser desarrollos ad hoc puede que os surja en algún momento alguna incompatibilidad entre plugins o en sus actualizaciones pero como os digo, si casi seguro que se puede solucionar cambiando de plugin o si el plugin es popular, esperando a la siguiente actualización.

Es por eso que de primeras no siempre es necesario gastarnos un montón de dinero en una app de la cual además podemos vernos un poco cautivos de sus creadores o cuya funcionalidad no esté bien definida y no podamos evolucionar de manera ágil por haber gastado demasiado presupuesto.

Una de las ventajas de la web sobre la app es que si optáis por hacer el Mínimo Producto Viable con un WordPress, incluso si no partís con mucho conocimiento digital, podréis gestionar vosotros mismos vuestra web (a veces con ayuda de algún técnico jajaja). En el caso de la app necesitaréis con toda seguridad de la ayuda de personal cualificado para poder llevar a cabo cualquier tipo de acción sobre la aplicación con los costes que ello conlleva.

Atendiendo ahora a los mantenimientos, recordad que necesitaréis a los desarrolladores para que mantengan actualizada la app con respecto a las últimas versiones de Android e IOS. También es cierto que si hacéis una web sin contar con un CMS tipo WordPress o similar también precisaréis de este tipo de perfiles para ciertas tareas (como por ejemplo en el caso de los desarrollos específicos en Prestashop o Magento para tiendas online) pero por suerte encontraréis más perfiles de este tipo en el mercado y por tanto muy posiblemente más baratos.

Presupuesto de la web vs app

Resumiendo lo anterior, si os encontráis lanzando un proyecto que primero tenéis que testar, y si el modelo de negocio os lo permite, yo recurriría de primeras a una web como Mínimo Producto Viable. Una vez tengáis validado el modelo de negocio, buscad lo que os sirve y descartad lo que no y en ese momento ya podréis diseñar una app con mucho más criterio.

¿Con qué frecuencia va a utilizar mi web o app el usuario?

Esta es sin duda la segunda cosa que se me viene a la cabeza a la hora de decidirme por una app o por una web. Está muy relacionada también con los puntos siguiente referidos a la Experiencia de Usuario y la velocidad de carga, aunque trataré ambas preguntas por separado.

Si los usuarios van a tener que interactuar mucho con nuestra app o web, sin duda es más aconsejable que nos decantemos por una app, ya que le daremos una mayor capacidad y velocidad de acceso y eso seguro revertirá en el grado de satisfacción cuando interactúen con nosotros. De otro modo tendrían que ir al navegador, buscar nuestra web y acceder al contenido o incluso logearse, con el incremento de tiempo que conlleva (también tienen la posibilidad de crear un acceso directo en el dispositivo, pero eso ya es elección del usuario y puede que no sepa o no quiera hacerlo).

Visto desde la parte contraria, si el usuario no tiene que interactuar mucho puede encontrar engorroso tener que descargar una app para “4 veces que va a usarla”. En ese caso y desde ese punto de vista sería más recomendable una web.

Experiencia de usuario (UX) ¿dónde es mejor, en una web o en una app?

Experiencia de usuario en web vs app

Una buena Experiencia de Usuario es sin duda algo con lo que debemos contar siempre pero debemos conocer las limitaciones que existen en ambas opciones.

Es el momento de introducir el concepto de Web App. Las Webb Apps son webs pero con características técnicas (tamaño de pantalla, optimización del peso) y funcionales (cantidad y peso de contenidos) específicas para su utilización en dispositivos móviles tipo teléfonos y tablets. Al igual que las webs normales se visualizan mediante un navegador tipo Chrome o Safari y hacen uso de las teconolgías de front-end en web (HTML, CSS y Javascript).

En los últimos tiempos y gracias a los avances que permite el HTML5 se pueden conseguir un nivel de Experiencia de Usuario similar al de las apps gracias a la interactividad que ofrece esta tecnología pero con un coste de desarrollo menor. Este tipo de Webs pueden realizarse con unas características fijas y determinadas que encajen con un modelo en concreto de dispositivo (como podría ser un Ipad por ejemplo) o hacerlas de tipo Responsive y que se adapten automáticamente al dispositivo con independencia del modelo que se use.

De manera general, las Apps se construyen integrándose perfectamente con todas las funcionalidades de los dispositivos móviles, lo cual dota al desarrollo de una mayor capacidad a la hora de la interacción del usuario. Ejemplos de ello son las integraciones con la cámara, el GPS o el calendario.

Por el contrario, las webs se limitan a las capacidades que el HTML5 les permita, lo cual en ocasiones limita la funcionalidad que el producto pueda ofrecer al usuario o la forma en la que dicha funcionalidad es ofrecida.

No voy a entrar en este post en las diferencias entre una App nativa y una App Híbrida (lo veremos en otro post específico) pero si es de vuestro interés no dudéis en contactar conmigo para que os amplíe esta información.

Como resumen diremos que si nuestro proyecto requiere de un alto grado de integración con las funcionalidades del dispositivo para conseguir una Experiencia de Usuario buena, nuestra opción debería tirar más hacia la app.

¿Y en cuanto a la Velocidad de Carga y Capacidad de Proceso?

Este punto puede considerarse también parte de la Experiencia de Usuario pero lo tratamos de manera independiente por tener un punto técnico específico que lo diferencia del anterior.

Como todos sabemos la Velocidad de Carga influye altamente en la satisfacción del usuario. ¿Quién no se ha quejado alguna vez de “lo lento que va”? Hoy en día todos exigimos inmediatez en el mundo digital y por tanto es importante que sirvamos los contenidos de la manera más rápida posible ya que de lo contrario tendremos un impacto negativo en la Experiencia de Usuario.

Partiendo de la Velocidad de Carga como premisa, debemos valorar el grado de computación que va a requerir nuestro proyecto digital y valorar a quién le damos esa carga, ¿al dispositivo?, ¿a un servidor en la nube? o… ¿lo repartimos entre ambos?

Si nuestro proyecto requiere una gran capacidad de computación es probable que queramos asignar parte de la computación al dispositivo móvil para servir los datos más rápido, reservando para el servidor en la nube la carga más pesada para que la procese y la devuelva al dispositivo. Por este motivo, si consideras necesario asignar este trabajo al procesador del dispositivo, la solución más adecuada sería una app, ya que la web realiza todo el procesado en el servidor.

¿Tiene que funcionar offline?

Si tu respuesta es que si, no lo pienses más, necesitas una app.

¿Qué datos queremos extraer del usuario?

¿Qué datos queremos extraer de nuestros usuarios en la web o app?

Otro factor muy interesante que no debemos dejar pasar es qué cantidad de información queremos ir recogiendo de nuestros usuarios a medida que interaccionen con el proyecto que vayamos a desarrollar. Como bien es sabido, cuando algo es gratis el producto eres tú y eso se traduce en que las empresas recopilan nuestra información de cómo interactuamos con las webs o las apps.

Como se ha comentado en los puntos anteriores, las apps permiten una mayor interacción con las tecnologías integradas en los dispositivos móviles. Es por ello que si queremos conocer ciertos datos de uso o comportamiento de los usuarios deberemos tender más hacia una app que hacia una web. Es importante destacar que en muchas ocasiones los usuarios no cierran las apps después de usarlas por lo que la sesión sigue abierta y por tanto permiten seguir recopilando información incluso cuando no están interactuando con ellas.

¿Queremos asegurarnos de que nuestro proyecto funcione en la mayoría de dispositivos posible?

Como os comentaba en párrafos anteriores desarrollaré un post dedicado a describiros las apps Nativas y las apps Híbridas, pero como adelanto os diré que si desarrollamos una app para Android no tiene por qué funcionar en IOS por lo que sería necesario un desarrollo específico para cada plataforma y dispositivo. Si estudiando este problema nos asalta la duda de si habrá usuarios que no puedan acceder a nuestro proyecto, sabed que una web actual medianamente cuidada (y responsive) funciona perfectamente tanto en unos dispositivos como en otros sin importar si son IOS, Android o cualquier otro tipo (si, puede ser que ahora solo os suenen estos dos pero no hace tantos años había otras tecnologías).

Como os comento, si optáis por una web responsive no tendréis que estar preocupados de características como la marca del teléfono o la resolución de pantalla, además de que no dejaréis olvidados a aquellos usuarios que quieran interactuar con el proyecto con un ordenador en vez de con un dispositivo móvil.

Web responsive funcionará en cualquier plataforma

¿El SEO es importante en mi proyecto?

Partiendo de la base de que el SEO es importante en todo proyecto, una gran cuestión que debemos plantearnos es si nuestros potenciales usuarios nos van a conocer por búsquedas orgánicas o si nuestra estrategia de marketing está más centrada en la publicidad pagada.

Normalmente todo proyecto que implique una app suele estar acompañado de una web que aporte información sobre la app pero ciñéndonos al título del post, si debemos escoger una u otra solución es importante destacar que el tema del SEO es mucho más potente si disponemos de una web con un buen blog donde podamos desarrollar contenidos sobre palabras clave que luego nos ayuden a posicionarnos en buscadores. Es verdad que el ASO de Android favorece el SEO en Google pero si no hay una web donde se relacione, difícilmente nos servirá y por tanto la app no aparecería en las búsquedas de Google.

¿Cómo afectan las actualizaciones a nuestro proyecto?

Si habéis leído todo el post y tenéis cierto bagaje técnico esta pregunta ya la podréis resolver vosotros mismos con lo anteriormente explicado y es que en el caso de la web, todo el desarrollo está en un servidor que nosotros controlamos y sobre el que podemos actualizar mientras que en el caso de la app puede darse la circunstancia de que dependamos de la voluntad del usuario para realizar estas actualizaciones de manera manual. Si queremos evitar este riesgo optar sin duda por una web.

Y por último… ¿existe alguna solución intermedia?

Como os he avanzado en este post, realizaré más adelante otro donde veamos todas las particularidades de los distintos tipos de apps pero como adelanto sabed que si queréis una web pero no queréis renunciar a tener una app existe la posibilidad de ponerle “un disfraz de app” a vuestra web y poder subirla tanto a google Play o a App Store.

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